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Lutz, 35 años después de un triunfo internacional que se gritó a todo pulmón

02 Marzo 2021 -  by Néstor Obregón Rossi

Han pasado 35 años de aquel 2 de marzo de 1986 cuando Lutz (Lord Layabout), el valiente y corajudo caballo del Stud Atlántico que alistaba Sabino Arias, consiguió un memorable triunfo en Caracas, Venezuela, en medio de la sexta edición del GPI Latinoamericano (G1 – 2.000 m), que se disputó en el legendario Hipódromo de La Rinconada. (VER VIDEO).

Fue un triunfo histórico. Perú había regresado a ser parte de la Asociación Latinoamericana de Jockeys Clubes y su presencia en la magna prueba internacional había despertado expectativas en nuestro medio.

Lutz había sido designado con justicia como el representante peruano, tras haber sido elegido Caballo del Año en 1985. Pero viajó acompañado de Serghis Khan y Negrito, los dos primeros puestos del Clásico Pedro García Miró, clasificatorio al internacional.

EL CAMINO DEL CRACK

El campeón egresado del Haras Río Santa se había recuperado de una lesión a la rodilla en 1984 y había regresado en marzo del año siguiente para empezar ‘desde cero’ buscando meterse nuevamente en el grupo estelar. De a pocos se fue consolidando en la media distancia, primero ganando el Asociación de Periodistas Hípicos del Perú, y luego el Fuerza Aérea Peruana (G3) y Guardia Republicana (G3), para después trepar a las carreras de fondo, donde se consolidó como un verdadero crack. Y así ganó el Miguel Checa Eguiguren (G1 – 2.400 m), el Comercio (2.500 m), el Presidente de la República (G1 – 2.700 m) y La Copa (G1 – 3.000 m).

En enero de 1986 volvió a sacar lustre a su condición y batió por lejos a sus rivales en el Clásico Ciudad de Lima (G2 – 3.000 m), con lo que no había dudas de aparecer como abanderado de la delegación nacional en la justa de La Rinconada. Para ello, sin embargo, fue necesario ajustarlo para que pueda adaptarse sin problemas a los 2.000 metros, algo que no fue difícil para Sabino Arias, debido a la docilidad del caballo y a esa exquisita velocidad, ya puesta de manifiesto previamente.

ANTECEDENTES DE LOS RIVALES

Fueron 18 los caballos que alinearon en ese Latino de Venezuela, la única vez que ese país organizó la gran carrera continental y que contó con una bolsa de 200 mil dólares en premios, de los cuales 150 mil fueron al propietario del ganador. Viajaron caballos de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay a enfrentar a los créditos locales.

De hecho, Venezuela tenía solo dos plazas en esa prueba, que las ocuparon Sindudar (vencedor de los clásicos Simón Rodríguez y Grandisco) y Tío Cheo (Triple coronado venezolano en 1985 y ganador de la clasificatoria al Latino), pero ante el retiro del argentino Mister Marco, el cupo se abrió para el local The Horse (el placé en la clasificatoria).

La carrera tuvo como favorito al argentino Salvate Tel, que venía de ganar el Gran Premio Carlos Pellegrini, disputado solo un mes antes. Con él, Pedregal y Strong Wood, ambos de altísimo nivel clásico.

Incluso los de Chile estaban más considerados que el propio Lutz en el análisis previo. Los del Mapocho por medio de Baalbeck, el héroe del Derby de Viña, así como su escolta Geólogo, el todoterreno Poalco y la potranca Secuencia. Brasil tenía a los clásicos Espresso D’Ouro, Pallazi, Nicholai y Iuck’s, mientras que Uruguay buscaba dar el golpe por medio de Smart.

Lutz debía intentar hacer valer sus ligerezas en medio de un terreno que no era fácil para él, ni para los demás. Una especie de terreno neutral, pero donde había que hacer todo casi perfecto.

Así crecía la expectativa por ver un evento inédito y, tal vez, el de mayor jerarquía internacional en mucho tiempo en Venezuela, guardando la distancia de aquellos clásicos Simón Bolívar, cuando los locales se medían a los importados y a los internacionales del Caribe.

PUNTA A PUNTA INAPELABLE

Eran la 4:45 pm de una nublada tarde del 2 de marzo de 1986 cuando Lutz, desde el cajón 3 y finalmente siendo favorito en las apuestas, salió disparado a la delantera en el VI GP Latinoamericano (G1), perseguido por su compatriota Serghis Khan, montado por un Édgar Prado de 19 años, quien corría su primera prueba internacional fuera del Perú y una de las últimas en Sudamérica antes de instalarse en Estados Unidos, donde alcanzaría la fama.

Detrás se acomodaban Iuck’s y el criollo Sindudar. Después había un segundo pelotón con Smart, Espresso de Ouro, Negrito y Tío Cheo, mientras que Secuencia, Salvate Tel y The Horse se quedaban rezagados en el fondo del lote.

Giraban la primera curva y Lutz seguía enfrente, con un primer parcial de 23s1, perseguido siempre por Serghis Khan y Sindudar, que pasaba al tercero y se colocaba a la expectativa; más atrás, Iuck’s y Negrito.

Pero Sindudar siguió avanzando con fuerza y pasaba al segundo en pos del puntero, que seguía corriendo fuerte, no obstante lomear 61 kilos, y marcaba 47s1 para los 800 metros iniciales. The Horse y Secuencia empezaban a ganar terreno y Tío Cheo se ponía a la expectativa, como intentando pescar en río revuelto.

Cercano al giro de la última curva y tras 1min12s1 para 1.200 metros, con un respiro ya dado por Víctor Bardales, el peruano Lutz seguía en la punta, Sindudar lo perseguía y se le acercaba, pero no lo suficiente como para amenazarlo.

Así entraron en la recta final y el sureño se disparaba en punta, Expresso de Ouro venía duro al final, y atropellaba Tío Cheo cuando de repente, y como una tromba, salen del fondo Secuencia (recibiendo 7 kilos de parte de Lutz, 61 vs 54) y The Horse, lo que llenó de emoción las tribunas ya que había esperanza de victoria criolla. Pero ya era tarde. Lutz mantuvo 3/4 cuerpos de separación y le daba a Perú su primer triunfo en el Latinoamericano. Secuencia quedaba segunda, delante de The Horse y Tío Cheo, con Tovar “up”. La decepción de la carrera fue Salvate Tel, al quedar entre los últimos. El tiempo final fue de 2min07s3 para los dos kilómetros en pista pesada.

LO QUE VINO DESPUÉS

Lutz fue un crack como pocos. De Caracas fue alistado para correr el Grande Premio Sao Paulo, donde en un robo descarado (a Víctor Bardales lo jalaron del mandil cuando estaba definiendo) cayó por nada ante Cisalpine. Luego regresó al Perú, entró tercero –dando las ventajas del viaje– en el Ernesto Ayulo Pardo (G1) y posteriormente partió a los Estados Unidos donde ganó un allowance en Meadowlands, terminando esa temporada de 1986 con su segundo título de Caballo del Año en Perú.

En su campaña en los Estados Unidos también llegó a correr el Meadowlands Cup (G1), Nueva Jersey, con US$ 500 mil en premios, donde peleó desde la partida y hasta la altura del codo final, para luego sentir la presión y ceder ante Broad Brush, Skip Trial, Little Missouri y otros cracks estadounidenses de esa época en 2min01s0 para los 2.000 metros.

EN LA CRÍA

De regreso a Perú, fue llevado al Haras Río Santa, donde nació, para ser dedicado a la reproducción. Él era hijo de Lord Layabout, un semental que había producido otros buenos campeones como Stratos, Lordonio, Lurín, Little Bear, etc. La madre de Lutz era Presunción, yegua ganadora de 3 carreras y que era hija de Parrot, uno de los principales continuadores del sensacional Postín en la crianza.

Lutz produjo muy buenos caballos. Empezando por dos campeones de gran nivel: La Unión (Caballo del Año y Campeona Millera) y Pup (Campeón Adulto). Pero además fue padre de Lustro, La Reserve, Arriba Alianza, Lucayán, Lutzana, Zancudón, Talbot, entre otros ganadores clásicos.

Lamentablemente, la línea de Lutz ha comenzado a extinguirse. Del generoso matrimonio que tuvo con Rex Sky y del que nacieron La Unión, Arriba Alianza y La Reserve, solo hay poquísimas yeguas madres en algunos criaderos defendiendo la sangre de uno de los grandes cracks de todos los tiempos.

 

Foto: Archivo Perú Hípico

Modificado por última vez en Martes, 02 Marzo 2021 21:59